sábado, 12 de noviembre de 2016

Miedo

Me adentré cada noche en los lugares más recónditos. Esperé paciente la campanada que anunciaba la salida de los monstruos.

Fingí estar dormido para contemplar sus afiliados dientes, sus aterradoras garras, sus miradas inquisidores, amenazantes.

Miré a todos esos monstruos de frente, los vi la cara, los quité la sábana y seguí haciéndome el dormido en cada visita, en cada cita, en cada noche.

Y vi sus colmillos mellados y sus garras débiles e indefensas. Abrí la ventana y la noche salió de mi habitación y dejó paso a un nuevo amanecer, una nueva luz, un nuevo día.

Y fue entonces cuando una frase resonó en mi mente. Ya, no, tengo: miedo.

1 comentario:

  1. Me gusta la idea de poder mirar a todos los monstruos a la cara, con arrojo. Es tan difícil... Me fascina la idea de no tener miedo. Y se me antoja imposible. Un beso.

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