miércoles, 15 de agosto de 2018

Lluvia de estrellas


LLUVIA DE ESTRELLAS





Lo sé.

Lo que fui,

lo que seré;

lo sé.

¿Lo que soy?

Dímelo.

Si lo sabes,

dímelo.

               

                Fue entonces cuando comenzó a caminar, abrió los brazos y aspiró todo el aire que cabía en sus pulmones.  Sintió la vida golpear sus tobillos y se asustó de sus propias manos al tocar su frente. En sus oídos, una y otra vez: "... que ningún juez reclame mi inocencia".

                Unos cuantos miles de pasos más tarde tomó asiento. El mismo banco, la misma noche, las mismas hormigas, una y otra vez, recorriendo su cuerpo. Miró hacia el cielo y sólo vio las hojas, ahora más secas, del mismo árbol, de la misma noche, fría, cálida, seca, mojada; a veces, templada. Cerró los ojos, volvió a abrirlos; varias veces, hasta que las hojas que no le permitían ver el cielo se convirtieron en una emocionante lluvia de estrellas.    

Oaransan

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